El tapón que lo fastidió todo

El ambiente era ideal porque habíamos estado trabajando toda la tarde para que así fuese. La luz era tibia pero sin llegar a la potencia desorbitada. Sonaba un poco de música navideña con el volumen adecuado, ni muy estridente ni demasiado baja. La comida la habíamos estado preparando con tanta antelación que nos salió perfecta, y el olor que llegaba desde la cocina nos hacía salivar de forma evidente. Solamente faltaba descorchar el vino para que todo saliera redondo. El sacacorchos comenzó su tarea poco a poco, hundiéndose con lentitud pero sin pausa… Hasta que, al ir a sacarlo, el mal estado del tapón hizo que se nos partiera por la mitad y tuviéramos que ingeniárnoslas para escanciar el vino directamente desde la botella, lo que provocó que diversos trocitos del citado corcho acabaran en nuestras copas.

Y es que un mal producto puede estropear el vino más delicado o el caldo más elegante. Podemos haber adquirido esa botella por la que tanto suspirábamos y acabar constatando, consternados, que su calidad está comprometida porque el corcho que sella el producto es malo. Afortunadamente existen profesionales que dedican toda su atención a estas pequeñas piezas de las botellas de vino para que nada se tuerza. En concreto queremos hablar de una empresa que se llama Gruart la Mancha y fabrica tapones de corcho para botellas de vino con una calidad y un amor por el trabajo que facilitan mucho la tarea del vinatero.

Porque seamos claros, si tenemos una bodega que produce unos caldos excelentes y no los cuidamos, una vez embotellados, con un tapón que resuma la calidad de esos vinos estamos abocados a que el cliente termine por desconfiar de nosotros. No hay nada peor que tener un producto terminado, redondo, que puede gozar de una trayectoria increíble en el mercado, y caer en el error de elegir un mal corcho para terminar la tarea. Parece mentira lo que una pieza tan pequeña puede suponer para nuestro vino, pero lo cierto es que es lo que va a preservar de agentes perniciosos que lo intentan oxidar, agriar, picar, etc.

Por eso es tan importante la labor que Gruart la Mancha lleva haciendo desde que se puso en marcha. Una labor que no empieza en las naves de fabricación de estos tapones sino mucho antes, en la recogida del corcho en los mejores sitios de la Península Ibérica. Una buena materia prima forzosamente va a producir un buen producto, y de lo que se trata en este caso no es de obtener un buen tapón, sino de obtener el mejor, que es lo que Gruart ofrece al mercado vinícola. Por eso cuando estas fiestas descorches alguna botella de vino observa la calidad del tapón, mira el corcho, comprueba su tacto, su porosidad, su integridad. Si todo ello está correcto, te podemos asegurar con casi total certeza que el vino te va a saber a gloria. Y esa es una tarea complicada que, no obstante, llevan a buen puerto en Gruart. De lo cual, por cierto, nos alegramos enormemente los que disfrutamos con un buen vino.

 

Deja un comentario