Un bucle casi infinito

Cuando nos metemos a hacer obras en casa pueden ocurrir dos cosas: que éstas se terminen en un momento (bien porque fueran solamente de reforma, bien porque no se han eternizado, bien porque hayamos dado con buenos profesionales) o que el asunto dure más que la famosa obra del Escorial y tengamos a los albañiles pululando por nuestra vivienda hasta el año siguiente.

En realidad las dos situaciones reflejan la preparación previa que hemos llevado a cabo. Una buena planificación de nuestra intervención nos evitará esperas indeseadas y nos permitirá confiar en buenos profesionales que llevarán a cabo la reforma de manera diligente. Una mala búsqueda de empresas de albañilería impedirá que obtengamos lo que andamos buscando y nos llevará, irremediablemente, a tener que experimentar los mordiscos de la imprevisión.

Y mira que lo tenemos fácil para llevar todo esto a cabo. En la era de Internet nadie puede esgrimir falta de información para justificar una chapuza en su domicilio. ¿Estás buscando albañiles? Pues haz clic aquí y al instante vas a obtener un listado con un montón de empresas de reformas y obras en general. Se terminaron esas excusas un tanto patéticas que esgrimimos ante un tabique mal alineado o una ventana que no cierra. Ahora tienes la Red para ayudarte, así que no lo dudes, úsala.

Y cuando hayamos contactado con esa empresa que nos lo va a hacer todo de maravilla, con un precio imbatible y en un tiempo récord, es mejor que te sientes en la mesa con el capataz de la cuadrilla y discutas las cuestiones esenciales de la obra. Dejar todo bien clarito y sin posibilidad de equivocación es algo tan necesario como recomendable. Muchas personas, bien porque conocen a los trabajadores desde siempre, bien porque confían en la buena fe de las personas, prescinden de estos trámites (algunos los consideran aburridos), pero tienen una ventaja increíblemente útil: te van a permitir efectuar una reclamación si algo no se ha hecho como tú querías.

Y por último, por favor, ten paciencia. No te pedimos que te hagas un experto en la materia, algo así como el santo Job, pero un poco de manga ancha no te va a venir mal, ni a ti ni a tu salud. Piensa que los trabajadores que tienes en ese momento en casa ejecutan su trabajo con profesionalidad y no van a ir más deprisa porque aparezcas enfurecido y con ganas de morder a alguien. Así que un poco de empatía, un mucho de previsión y unas gotas de sentido común van a permitirte obtener los mejores resultados en tus obras o en tu reforma.