Los retoques después de vacaciones

Un sector de la medicina actualmente está de suerte, porque los retoques faciales aumentan después del verano. Estas intervenciones no paran de crecer desde la vuelta de vacaciones, y es que es en este período cuando el sol afecta más a nuestra piel, provocando daños visibles que no gustan de cara al tema estético. Las intervenciones más demandadas son las reparadoras y estéticas. Y, como no podía ser de otra forma, la mujer es quien más consume este tipo de cirugías. Las operaciones estéticas se centran en la cara como protagonista de los retoques, llegando a alcanzar hasta un 40% en nuestro país, a pesar de la crisis, en comparación con los ochos meses que preceden al verano. Factores psicológicos también están implicados en estas ganas de mejorarse los rasgos faciales. La acción de la edad y el sol sobre la piel parece ser más visible durante la época estival.

El 83% de las personas que se meten de lleno en este tipo de cirugías, son mujeres. La edad de las pacientes suele superar los 45 años de edad, y las intervenciones suelen ser entre liftings y correcciones estrechamente ligadas con la edad, como por ejemplo la caída de la piel, lóbulos en las orejas, la punta de la nariz, etc. Las manchas que aparecen después de exponerte al sol también es factor decisivo para pensarse seriamente una intervención quirúrgica de fines estéticos. Con la gran proliferación de melanomas en nuestro país, son más las personas que aumentan sus cuidados de la piel después del verano, revisando sus lunares y manchas para asegurarse de que no hay peligro. Y ahí entra el deseo de retocarse.

La cirugía estética ha avanzado mucho en los últimos años, centrándose en técnicas más innovadoras y eficaces para luchar contra las arrugas y líneas de expresión, con el objeto de reducir drásticamente la flacidez cutánea, entre otros. Hay intervenciones con relleno y otras sin relleno. Las operaciones con relleno se sirven del ácido hialurónico (no siempre, solo en ocasiones) que no deja apenas cicatrices y dura un año, aproximadamente. También se opta por introducir grasa del cuerpo del propio paciente. Las operaciones sin relleno también están solicitadas, como por ejemplo, la toxina botulínica, o bótox.